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Una experiencia humana en tiempos de algoritmo

  • hace 8 horas
  • 4 min de lectura

Hace un tiempo que no aparezco por acá. La explicación es simple y no tiene nada de heroico: estuve del otro lado, con las manos adentro, diseñando experiencias humanas.

Sobre todo Humana. Y quiero compartir algo que descubrí : Humana no es un programa, ni un ciclo de capacitaciones, ni un método. Humana es una experiencia. Todo lo demás —los temas, la agenda, quién habla— viene después. Primero está la pregunta de cómo quiero que salgan las mujeres que entran, y recién ahí empieza el diseño.

Ese trabajo me obligó a mirar algo que hacía sin nombrar. Cada vez que armo algo —un encuentro, una comunidad, un taller, un espacio— repito la misma cadena de preguntas y movimientos. Siempre en el mismo orden. Siempre con las personas usuarias en el centro. Es un músculo, y me di cuenta de que lo tengo bastante entrenado.

No lo aprendí en un aula. Lo aprendí haciendo: en Sinergia, en Brava, en Humana. Lo aprendí mirando a otras y a otros que lo hacían mejor que yo. Y lo aprendí, sobre todo, equivocándome: cierres que se estiraron de más, convocatorias que dejaron gente afuera sin que yo lo quisiera, momentos pico que nunca llegaron porque los había tapado con contenido.


El mundo está raro y quiero decirlo


Como ya te conté alguna vez, siento que estamos en un momento desafiante y bastante contradictorio.

Por un lado, nunca tuvimos tantas herramientas para diseñar y construir la vida que queremos. Por otro, las estamos usando mal. El mundo digital se volvió un eco: una gramática pomposa, pulida, correcta —y redundante. Mucho texto que suena a algo y no dice nada. Todos escribiendo igual. Personas optimizando para el mismo algoritmo.

Ojo: yo uso IA y me encanta el universo de posibilidades que me abre. La uso todos los días. Pero la uso a mi servicio: para tener tiempo para lo estratégico, para llegar más lejos, para ser más ágil. En ningún momento pierdo de vista dos cosas. La primera: qué quiero decir yo. La segunda: que estas herramientas están concentradas en un puñado de empresas privadas, y eso no es un detalle, es una decisión de poder que nos atraviesa.

Por eso creo que las experiencias presenciales son más importantes que nunca.

Vernos. Olernos. Mirarnos a los ojos sin decir nada y entender igual. Experimentar el colectivo, que es una cosa que no se puede simular. Eso es lo que puede acercarnos a co-crear un futuro que nos entusiasme, a priorizar las urgencias que tenemos como humanidad y a abrazarnos a lo que nos hace humanas.


Por eso di el taller


El jueves 23 de julio di un taller en Magma Futura sobre mi forma de diseñar experiencias, con herramientas concretas para ponerlo en práctica. La excusa era el método. El objetivo real era encontrarnos.

Estas son las cinco pistas con las que trabajo:

  1. Inclusión real — ¿quién queda afuera sin que lo notes? Se decide antes de que nadie cruce la puerta. El horario, el costo, el lugar, el lenguaje y la accesibilidad ya filtran quién llega.

  2. Todo comunica — el espacio, los objetos, la música, un aroma. Nada es neutro.

  3. Ritmo y cadencia — la experiencia tiene música: una emoción que abre, una que sostiene, una que cierra.

  4. De la invitación al abrazo — el recorrido se cuida de punta a punta, no solo dentro de la sala.

  5. La métrica correcta — el éxito se mide en cómo la hiciste sentir.


Y dos reglas de oro que aplico siempre: menos es más —sacar también es diseñar, porque cada cosa que agregás compite con lo que de verdad querés que pase— y hecho mejor que perfecto.

No esperes la experiencia perfecta: diseñá la versión mínima que ya cumpla la promesa y animate.


Las dos herramientas



En el taller cada persona se llevó dos plantillas en la mano. Son las mismas que uso yo, y las dejo acá para que las bajes y las uses.

El Blueprint de la experiencia. Una hoja para mapear todo lo que va a ocurrir, centrado en la persona: para quién diseñás, qué prometés y qué no, qué entra y qué queda afuera, cómo vas a saber que salió bien, y el recorrido completo —antes, llegada, durante, cierre, después—. Con dos casilleros que casi nadie completa y son los que más pesan: el momento pico y la huella.

El checklist «Cuidar lo humano». Lo no negociable de una experiencia, sin importar el tamaño del encuentro. Desde revisar quién queda afuera por el horario o el lenguaje, hasta el detalle de que el cierre sea a tiempo. El final pesa tanto como el pico.

Llevate las dos herramientas


Te las dejo acá para que las bajes: Quiero las dos herramientas



Lo que viene


Ya estamos diseñando la próxima edición de Humana, y esta vez va a ser en Punta del Este.

Formato inmersivo, dos jornadas completas en octubre, con cupos limitadísimos. Si te interesa, avisame y te mando más info.

Gracias por llegar hasta acá. Vuelvo cuando tenga algo valioso para compartir; mientras tanto estoy a un mensaje de distancia.

Un abrazo — y contame si las usás.

Maca

 
 
 

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